Por fin, después muchos años de paros, ralentizaciónes y diacronías, vuelve a funcionar el Reloj de Agua del Pincio, maravilloso ejemplo de “ arquitectura mecánica” del final de 1800. Su particularidad, junto a las preciosas calidades artísticas y decorativas del conjunto, siempre han suscitado la curiosidad de turistas y visitadores. De hecho es una obra única, porque no hay hidrocronómetros colocados en jardínes públicos. Hoy vuelve a marcar el tiempo para todos los paseantes, curiosos y innumerables visitadores que pasean por el Jardín del Pincio. El delicado reloj recibirá en adelante tratamientos precisos y pacientes por un equipo preparado y esperto que lo ha tratado y llevado otra vez a la vida. Walter Veltroni, Alcalde de Roma